Emplazada en el sureste de la isla de Tenerife, en el archipiélago canario. Se extiende por las laderas del Teide que descienden hasta la costa, ocupando la fosa tectónica que comparte el nombre de esta D.O.
Templado y muy suave a lo largo de todo el año, con una temperatura media anual que ronda los 25°C y oscilaciones térmicas diarias y anuales mínimas, salvo en las zonas de mayor altitud. La pluviometría está en torno a los 400 mm anuales y la insolación media es de 2.500 horas al año. El distanciamiento del clima de la isla respecto al propio de su latitud, más árido y extremo, se debe, junto con otros factores, a la constante influencia de los vientos alisios, especialmente en las medianías.
Todos los suelos se asientan sobre un fondo de origen volcánico, pero podemos distinguir tres grandes grupos:
- A mayor altitud (800-1.500 m): Franco-limosos y con apenas materia orgánica.
- En las zonas costeras y las medianías (150-700m): Los más abundantes, por lo general arcillosos y pobres en materia orgánica. Son el resultado de mezclar los suelos propios del terreno con pumita ¿JABLE? y suelos del norte de la isla.
- Suelos de coladas volcánicas recientes.
Encontramos viñedos desde los 150 hasta los 1.500 m de altitud.
913 ha.
Gual, Listán blanco, Malvasía, Moscatel, Verdello y Vijariego
Listán negro, Malvasía rosada, Malvasía tinta, Moscatel negro, Negramoll, Tintilla, vijariego negro, Cabernet Sauvignon, Ruby Cabernet, Merlot, Pinot noir y Syrah
La vid llega a las islas Canarias en el siglo XV a través de los “conquistadores”. Normandos, españoles y portugueses, durante los casi 500 años que dura el ataque sobre las poblaciones bereberes de las islas (“guanches”), introducen la planta en el archipiélago (es lógico pensar que Tenerife fue la última isla en alojar viñedos, ya que fue la última en ser conquistada, en 1496)
En los años que siguen a la conquista y hasta el s. XVII Canarias se convierte en un fuerte punto de exportación de vinos hacia la Península Ibérica e Inglaterra, principalmente desde los puertos de Tenerife. A partir del s. XVII este esplendor vitivinícola se viene abajo: continuos conflictos comerciales con los ingleses –paralelos a los bélicos- que se prolongan durante todo el s. XVIII, unidos a las plagas de oídio y mildiu que asolan las islas en el s. XIX, hacen que la producción no se recupere hasta finales del siglo pasado.
Los primeros movimientos cooperativos en la isla de Tenerife se producen en los años 50, si bien no es hasta finales de los años 80 cuando éstos cristalizan en las primeras bodegas con alta tecnología.
En 1992 se dan los primeros pasos en busca del reconocimiento como D.O.
Diversos Espacios Naturales Protegidos se encuentran dentro de esta D.O.

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