Emplazada en el sur de la provincia de Madrid, en pleno centro de la Península Ibérica. Se divide en tres subzonas:
- San Martín: la más occidental, de relieve accidentado y surcada por el río Alberche; se sitúa en una zona de tránsito entre los últimos relieves del Sistema Central y la Submeseta Sur.
- Navalcarnero: ocupa la zona central de esta D.O, ya en la Submeseta Sur; con un relieve muy llano y cortada por el río Guadarrama.
- Arganda: la más oriental y amplia, también en la Submeseta Sur; se extiende hasta las zonas más meridionales de la Comunidad; su relieve es ondulado y es bañada por los ríos Jarama y Tajuña, ambos afluentes del Tajo, el cual también riega los parajes más meridionales de esta subzona.
Continental, con inviernos y veranos extremos que dan lugar a oscilaciones térmicas muy amplias. Las precipitaciones son en general escasas y se concentran en otoño y primavera. Ahora bien, la pluviometría va en aumento conforme nos acerquemos al Sistema Central, pasando de 460 mm anuales en Arganda a 529 mm en Navalcarnero y 658 mm en San Martín. La insolación es muy elevada, rondando las 3.000 horas al año.
Varían según la subzona:
- San Martín: por lo general franco-arenosos sobre subsuelo granítico. Los viñedos se encuentran en laderas, piedemontes y aluviones.
- Navalcarnero: en su mayoría sueltos y franco-arenosos. Los cultivos se extienden sobre zonas de campiña y de vega.
- Arganda: posee una mayor diversidad de suelos, si bien en su mayoría son francos o franco-arcillosos.
Los viñedos se encuentran entre los 500 y los 800 m de altitud.
7.462 ha.
Airén, Albillo, Malvar, Macabeo o Viura, Moscatel de grano menudo, Parellada y Torrontés
Garnacha, Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah
Si bien es más que probable que existieran viñedos en la zona desde la ocupación romana o incluso antes, la primera referencia documental data del s.XIII.
El mayor impulso a la producción y exportación de los vinos de Madrid se da en los siglos XVI y XVII, al convertirse Madrid en la capital del reino.
La llegada del ferrocarril en el s.XIX no favorece en este caso a los vinos madrileños, ya que sufrirían la fuerte competencia de los producidos en los alrededores.
A principios del s.XX la plaga de filoxera arrasa los viñedos, que no llegarán a recuperarse hasta los años 50, una vez terminada la guerra civil. Es también en estos años cuando surgen los primeros movimientos cooperativos, al mismo tiempo que muchos viñedos comienzan a sufrir los efectos de la expansión urbana de la capital, llegando incluso a desaparecer.
Desde finales de los años 70 se protagonizan fuertes inversiones para modernizar los viñedos, y será ya en los años 80 cuando se den los primeros pasos hacia la D.O.

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